
El Algarve, en el sur de Portugal, tiene unas bellas playas de arena fina y dorada. Su agradable clima y paisajes únicos le convierten en un destino imprescindible para los amantes del mar.
Abundan las playas con grandes arenales como la playa de Barriga, contrastan con otras más rocosas como la bahía de Lagos, en la que podemos dar un paseo en barco por sus arcos y túneles que la naturaleza ha formado en sus rocas doradas.
Otras playas son más salvajes como la Arrifana, que destaca por sus grandes olas, al igual que en la playa de Alvor, ideal para practicar windsurf.
En la punta oeste encontramos el mirador de Atalaia, en la playa de Luz y sus increíbles vistas; y la playa de Albufeira, pequeña y encantadora con sus pequeños barcos pesqueros.
En dirección a Faro, hay de zonas de acantilados ocres y también extensos arenales en las playas de Santa Eulalia, Balaia, Falésia y Vilamoura, donde podemos practicar esquí acuático.
Tierra de pescadores, en ella podemos disfrutar de una gastronomía muy especial, en la que no puede faltar el pescado y el marisco. Desde el pescado a la parrilla, los percebes o el pulpo de Santa Luzia y las ricas ostras de Baleeira, Alvor y Ría Formosa.
Además, el Algarve tiene una fantástica vida nocturna, sobre todo en Praia de Rocha en Galé y Playa de Oura en Vilamoura.